domingo, 8 de marzo de 2009

Nuestro día


Por ser, quienes no le temen a entregarlo todo.
Por ser, quienes otorgan sus noches de sueño a cambio de sonrisas.
Por ser tiernas y dulces.
Por ser cuentos y poemas.

Por ser las creadoras de la lujuria.
Por ser quienes presionan los grilletes en las camas.
Por ser artífices de las más intrincadas fantasías.
Por ser material de arte sublime.

Por ser fuertes.
Por ser histéricas.
Por saber dar vida.
Por saber quitarla.
Por ser leales.
Por ser desleales.

Por creer en que él va a cambiar.
Por demorarnos 2 horas en arreglarnos.
Por decir que no somos histéricas.

Por originar guerras.
Por detener conflictos.
Por ser el poder detrás del trono.

Por ser esclavas.
Por necesarias.
Por imprecisas.

Por miles de cosas más que nos hacen únicas.
Feliz día de la mujer :)


Besos.
Adiós.

sábado, 7 de marzo de 2009

Mis convicciones

¿Es malo hacer cosas que antes considerabas estaban mal?

¿Es serle infiel a tus convicciones el hacer cosas de las que antes de burlabas?


Algo de lo que siempre he renegado es de las copias, los plagios e incluso las "inspiraciones", siempre que escuchaba a alguien decir "Yo me inspiré de esto para hacer esto otro" lo que yo entendía era "Me copié de esto".

Hace un par de meses, por misterios de la vida empecé a escribir una serie de relatos cortos acerca de la relación de una joven con un vampiro, pero este vampiro no era creación mía, este vampiro ya existía en el mundo literario pues es creación de un amigo, este vampiro tiene nombre: Christian Blai
ne y hasta he sido cercana observadora de su evolución en el papel (o microsoft word) y renagaba de inspirarme en alguien más para escribir los relatos.

Así que decidí dejarlo como un secreto y que los relatos no pasaron de ser líneas sin mayor relevancia que escrbía directamente en el facebook.


Pensaba que mi amigo; creador de Blaine, había ya leído los relatos y no había notado la relación entre mis relatos y su historia.

Por cierto su historia se perfila como una novela de 804 páginas, lo mío es una serie de relatos de una hoja de duración cada uno, imaginen lo mal que me siento al hacer comparaciones.

Bien, estaba equivocada al suponer que mi amigo había leído los relatos, pues esta tarde llegó y me dijo que recién hoy los había leído de golpe.

Algo nerviosa le dije "Ah si?" y el me dijo "Y estuve esperando el momento en el que sale Cassiano", Cassiano es otro vampiro de su creación, a quien incluí en mis relatos, nisiquiera escribí mucho sobre él, fueron tan sólo 2 frases que él dice ¡2 frases! y él reconocío a SU vampiro en 2 frases! ¡2 frases que pudieron ser de cualquier otro vampiro existente! ¡Lestat, Angel, Spike, El Conde Pátula!.

Me avergonzó, no me gusta aceptar que estoy equivocada y no me gusta aceptar que alguién ha logrado influenciarme pues lo considero algo muy especial, que alguien te influya es algo que para mí significa mucho y no quería aceptarlo.


En fin, ¿Está mal lo que hice?
No lo sé, me da bastante rabia el que haya descubierto que me basaba en su novela para mis relatos, es como cuando de niños nos descubren haciendo una travesura que tu esperabas nunca se descubra.

Pero, saben, me gustó mucho algo que dijo mi amigo y fue que "he mejorado al escribir", cosa que no creo, pero agradezco e incluso me inyecta unas ganas de escribir descomunales.

En fin, sólo por esa verguenza o molestia mezcladas, decidí seguir escribiendo los relatos de Facebook y ubicarlos al lado derecho de su pantalla (o izquierdo).

Sigo preguntándome si hice bien o hice mal.


Y sigo negando lo de las influencias, soy orgullosa, soy terca, no es fácil aceptar que alguien influencia en ti, así que dejémoslo en que... es un homenaje.


Besos.
Adiós.
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- "Eres bastante amable"
- "No lo soy, pero gracias :)"
- "Además eres honesta"

viernes, 6 de marzo de 2009

Cambios

Abrí la ventana de par en par, ¿Habría sido mi imaginación?.
Esperaba ver su espectral presencia en el jardín, caminando hacía mi puerta con las manos en los bolsillos de la gabardina negra con esa elegancia que tanto me gustaba.
Esta noche no era así, el jardín estaba vacío, no estaba su melódica voz para calmar mis temores, ni sus impenetrables pensamientos para deslumbrarme, lo único que me quedaba de él era un par de heridas cicatrizando en mis muñecas y un silencio vacío.
Cerré la ventana, la cortina se movía como invocando su presencia.
Lo había visto partir noches atrás y nuestra despedida fue la voz de mi cobardía diciéndole que no quería hablar de eso, podía sentir en mi pecho a mi corazón preguntándose si lo había perdido.
Traté de recordar cada encuentro nocturno, cada conversación, cada palabra; tenía la leve esperanza de que mis pensamientos cruzaran la penumbra de la madrugada y llegarán a dónde él se encontraba y viniera de regreso a mí.
Retrocedí unos pasos y me senté en el borde de la cama, me sentía agitada, podía sentir su presencia en mi habitación a pesar de saber que él no estaba allí.
Sólo quería esperar el amanecer, de ese modo él tendría una excusa para no estar allí.
No recuerdo cuanto tiempo estuve observando la ventana, ni cuántos minutos me hundí en un trance profundo esperando recordar más sobre él.
-"Pobre niña... ¿Ha perdido su vampiro?"-
Una figura desconocida estaba apoyada bajo el dintel de la puerta, su voz llegó a mi como un redoble de tambores, había algo oscuro en su voz, tenía cierto aire despreocupado y desaliñado, sus ojos se veían rojos desde donde yo estaba, él me sonrió y se acercó a mi cama.
-"¿Qué haremos para que la pobre niña encuentre a su vampiro perdido?"-
Tomó mi mano, entrelazò mis dedos con los suyos y la besó delicadamente, sonriendo.
No conocía su voz, ni su sonrisa, ni su piel, ni su aroma.
Pero, por Dios, como quería conocerlo.

Desde aquella noche, sentí que muchas cosas cambiarían.

Comprensiòn

-"No entiendo..."-

Sentía su mirada, me miraba extrañado, como si estuviera hablando en otro idioma.
-"Es que... es difícil, no podría...explicártelo"-
Crucé los brazos, trataba de evitar la conversación, pero podía sentir su mirada clavada en mi nuca.
-"¿A qué te refieres?"-
Él seguía de pie al lado de la ventana, no alcanzaba a ver sus gestos en la oscuridad de la noche pero sabía que su rostro reflejaba sorpresa.
-"Nada, no quiero hablar de eso..."-
Le respondí.
-"Está bien..."-
Dijo él.
-"Espera, ¿Es esta una de esas ocasiones en las que al decir "no quiero hablar de eso" significa que debo seguir insistiendo en llevar a cabo una conversación acerca de este tema para que así puedas sentirte más tranquila?"-
Mis ojos se llenaron de lágrimas al escucharlo, me volteé a verlo, seguía de pie al lado de la ventana, ahora alumbrado por la tenue luz de la luna que se colaba entre las cortinas.
-"No, esta vez no; sólo... no quiero hablar de eso ahora"-
Le respondí.
-"Bien..."-
Me dijo, volví a darle la espalda, sentí un suspiro y un par de pasos.
Cuando volví a voltar, alcance a ver como saltaba por mi ventana entre las cortinas para perderse una vez más entre la noche.

Desde aquella noche, abro la ventana antes de dormir.

Sueño

Me desperté empapada en sudor, la bata blanca y sucia que llevaba puesta estaba pegada a mi piel.
-"¿Que pasó?"-
Había bajado el periódico dejando ver sólo su frente y sus ojos descubiertos pues llevaba los anteojos en la punta de la nariz. Su rostro no mostraba preocupación o sobresalto alguno.
-"Tuve... una pesadilla"-
Suspiró y agitó el periodico para facilitar el doblarlo, colocó el periodico bajo su brazo izquierdo y se acercó a mi cama, donde yo estaba sentada con los brazos tensos apoyados en las sábanas.
-"No tienes fiebre, ¿Qué soñaste?"-
Sentía los labios muy secos, sentía burbujas en el cerebro.
-"No lo recuerdo bien... estaba encerrada, un vampiro... todo era borroso"-
Deja el periódico en la silla que había estado ocupando y pasa su fría mano por mi cabeza, acarciando mi cabello como calmándome y transmitiendome seguridad, suspiro en un intento de dejar salir todo aquello que me atormentaba.
-"Fue sólo un sueño ¿Si? ... Vuelve a dormir"-
Su rostro no mostraba gesto alguno, su casi inerte expresión era suficiente para mi, me calmaba y me invitaba a quedarme dormida.
Le sonreí y volví a recostarme, él recogió el periódico del asiento y se sentó, hizo un leve sonido al sentarse, sonido que provocó un eco fantasmal en toda la habitación.
Lo observé, seguía sin mostrar preocupación alguna, después de todo; por las madrugadas es muy difícil que alguien en el sanatorio mental le preste atención a un ruido proveniente de mi habitación.

Desde esa noche, alguien toca mi puerta cada noche para preguntar si estoy bien.

Temor

-"¿Ves algo?"-

Durante la madrugada sus ojos adquiirían un resplandor extraño.

-"No, ya te dje, no hay nada allá afuera"-

Me responidó con ese tono caracterísco de quien se cansa de oir la misma pregunta varias veces.

-"Estoy segura... algo se estaba moviendo entre los árboles"-

Resopló, el aire exhalado hizo que un par de delgados mechones de cabello que adornaban su rostro se agitaran.
-"No hay nada afuera, entiéndelo"-
Su pálido rostro enmarcaba su elegante mirada que intentaba calmar mi temor.
Yo no era cobarde. sólo había escuchado algo moverse entre los árboles del parque y a estas horas de la madrugada ninguna persona normal se atrevería a dar un paseo, me preocupada y me ponía nerviosa la idea de alguien merodeando por allí.
-"Está bien"-
Dije suspirando aceptando sus explicaciones.
Él, limpiaba sus labios con un pañuelo blanco de tela para luego tomar mi muñeca y sostenerla con ambas manos; volvió a hundir sus blancos colmillos en los dos pequeños orificios previamente hechos en mi piel y continuó alimentándose.

Desde ese día estoy atenta ante cualquier ruido extraño.

Pregunta

-"¿Tienes hijos?"-

Me preguntó, dando a notar nuevamente esa poca reconfortante costumbre de no voltear a mirarme cuando me hablaba.

-"No!"-

Le dije sobresaltada, me extrañaba su pregunta; aunque ambos aparentábamos tener la misma edad yo apenas terminaba los 19 años.

-"No te exaltes, desde que te conocí me pareciste bastante maternal"-

Estaba de pie frente a la ventana con las piernas ligeramente separadas y los brazos medio metidos en los bolsillos, repentinamente saca una mano del bolsillo y la lleva hasta su rostro para rozar su nariz con solo la punta de sus dedos.

-"Gracias... creo"-

Parpadeé mucho al responder. Él, seguía inmovil, como concentrado en sus pensamientos.

-"No creo que sea un cumplido... es sólo una característica"-

Me sentí tonta, quise justificarme pero siguió hablando.

-"Pero... Te gustaría tener hijos... ¿algún día?"-

Pude sentir como su voz cambiaba, se suavizaba. Sin ponerme de pie le respondí delicadamente, como si voz se hubiera inundado de ternura.

-"Si, me gustaría... algún día"-

A través de la ventana, se podía ver como una mujer cruzaba la calle en dirección a su casa.Llevaba un cochecito en el que un niño envuelto en pequeñas mantas celestes dormía plácidamente, sin reparar en la penumbra que inundaba el parque a esa hora.

-"Si... a mi también me gustaría"-

Dijo susurrando.

Desde ese día reparo más en los niños que veo.