martes, 23 de junio de 2009

Ya tiene nombre...


Cassiano :) Una musa que me permite tomar prestada mi estimado amigo por algunas noches. Hermoso no?

Era un muchacho bastante dulce para ser real.

O quizás la realidad era muy cruel para él.

Fui yo la crueldad atravesada en su ser.


Me cansé de dar explicaciones así que desaparecí una tarde, hubieran sido dos de no ser porque llevaba puesto el disfraz de ciudadana.


Caminando en la noche, avanzando entre los enajenados seres dueños de mis pasos, entre ese mar de gente común y envenenada en defectos... lo hallé.


Como soplo bendito, acaricia mi rostro delicadamente para hacerme notar su presencia... él está allí. Lo sé, alrededor mío, abrazandome y haciéndose presente en esa tibia noche.


"¿Quién eres?"


Pienso yo, mareada por la noche sin estrellas. Ocultando mis ojos heridos de la luz de los faroles.

"Salvador"


Me susurra al oído una voz inexistente, con un suave beso el espectro se despide y me deja nuevamente, hundida en el tumulto, odiando las voces, las toses, los tropiezos.


Mi musa tenía nombre... y yo, tenía sueño.

Besos.
Adiós


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